El cantante y compositor franco-español, Manu Chao completó su gira en Argentina, con su nuevo disco Viva Tú. El inusual trayecto elegido lo llevó hasta Posadas, Misiones, donde se presentó por primera vez en una noche que quedará en la memoria cultural local.
Atento a su propio ritmo, el majestuoso río Paraná atraviesa gran parte de Argentina, Paraguay y Brasil. De esa forma, une países y ciudades que con sus modismos compartidos y costumbres heredadas desafían a las cartografías que presentan divisiones fronterizas.
En el caso de Posadas, el río que hoy es adornado por una extensa Costanera y su crecimiento estructural como uno de los principales atractivos para el turismo, también fue testigo de largos años de crudo conflicto social previo a su estado actual. En el pasado, miles de familias costeras fueron desalojadas de sus viviendas, y relocalizadas en otros puntos de la ciudad, para darle paso al progreso en forma de cemento. Por ello, sus aguas continúan contando historias de felicidades, añoranza, y lamentos costeros.
Por inercia propia del destino; Manu Chao, el cantante que viaja eternamente relatando vidas, amores, malegrías, y aventuras, llegó a sus nuevos destinos atraído e impulsado con la energía de los ríos Gualeguaychú y Paraná, con su atención permanente sobre la expresión cultural y las luchas sociales locales.

Inicio en Gualeguaychú
En su nueva visita al país, Manu le dio vía libre a la curiosidad y eligió una nueva ruta para acercarse a su público. En años anteriores Buenos Aires, Córdoba y Rosario se acostumbraron a recibir con sus brazos abiertos al exlíder de Mano Negra. Pero en esta oportunidad fue el turno de Gualeguaychú, Entre Ríos; la capital de Corrientes; y Posadas, Misiones.
La primera parada fue el 28 de octubre, al borde del río Gualeguaychú, en un evento que además, por cercanía, contó con amplia cantidad de público llegado desde Buenos Aires, Santa Fe, y las sierras cordobesas. La ciudad entrerriana fue elegida para abrir la gira en formato “ultra acústico”, según fue definido por el propio artista.
El encuentro, íntimo y potente, contó con varias intervenciones en las que participaron Federico Peralta, referente social, y Triko, artista de freestyle de la ciudad.

Manu Chao al borde del Paraná
Ya en suelo correntino, el 31 de octubre, un días después del cumpleaños de Diego Armando, Manu desplegó su repertorio de canciones reversionadas. Sonaron los clásicos de su etapa solista, que cuenta con discos como Clandestino, Próxima Estación… Esperanza, y La Radiolina. Además, se sumaron las siempre enérgicas composiciones de Mano Negra. Y entre los covers, se destacaron Huelga de Amores, de Divididos; y ¿Cómo que no?, de Gustavo Pena.
En Concepto Yapiré de la capital correntina, estuvo acompañado por Matumati, guitarrista rosarino anclado en Barcelona, España. Y por el rapero independiente Rayo a.k.a. Big Buda, desde las tierras maradonianas de Villa Fiorito. Como invitada estuvo Maru Cervin, artista de freestyle de La Clotilde, Chaco, durante la interpretación de El Viento (Por la Carretera).
Con el necesario permanente compromiso social, Manu compartió el escenario con el colectivo ambientalista “Corrientes contra el cambio climático”. Se habló sobre la necesidad de una ley de humedales y la importancia del cuidado ambiental para defender al territorio de inundaciones e incendios.

Subiendo por el río Paraná, en Posadas, el domingo 3 de noviembre, la misma formación base, en estilo trío, ocupó el espacio del escenario de UMMA. Matumati y su guitarra se encargaron de encender las primeras chispas de la noche con tres canciones. Una de ellas, en modo rumba, fue una exquisita versión de Espejismo de Patricio Rey.
A los músicos, se sumaron como invitados la artista local Kreiluz y Rekove Rap de Ha’e Kuera Ñande Kuera, para soltar certeras y afiladas rimas de rebeldía.
También subieron al escenario integrantes del pueblo mbya guaraní, quienes exigieron ser considerados sujetos de derechos.
El fuego ardiente entre Manu Chao y el público
En la capital de Misiones abundó el pogo y crowd surfing, dentro de una histórica noche como la que no se vivía hace mucho tiempo en la capital misionera.
Así, el público de la provincia, y alrededores, respondió con pura adrenalina. Acompañando con los hermanados pogos, abrazos y besos repartidos en grandes dosis, y un pedido constante de más canciones para que la fiesta no se detenga.
En diversas ocasiones, el tema Pinocchio (Viaggio in groppa al tonno) de Francesco Bianconi, que eleva el pulso desde la época de Radio Bemba, fue utilizado por los músicos para dejar por un momento sus instrumentos y saltar sobre el escenario al ritmo del público.
Una muestra de que el coro de esa canción va a quedar eternizado en la primera memoria, se dio al finalizar el show. Tras casi tres horas de recital, gran parte del público que aún quería más agite se quedó en la vereda de UMMA para esperar la salida de los artistas. Como en toda la noche, Manu Chao se despidió, antes de subirse a la camioneta que lo esperaba, bailando, saltando y cantando rodeado por el cercano fervor y amor de sus seguidores.

Equipo técnico y humano
Para su nuevo recorrido por Argentina, Manu Chao contó con el apoyo técnico y humano de 300 Producciones. Quienes, por ejemplo, desde temprano estuvieron en UMMA para asegurar que el cierre de la gira sea acorde a las satisfacciones acumuladas en el camino, luego de varios soles y lunas de intenso trabajo.
Además, Guille y el Mono Saavedra, integrantes del colectivo rosarino de muralistas Arte por Libertad, prepararon especialmente el telón de fondo que ilustró los escenarios de la gira.
Fotos: Marcos Otaño / gentileza de Ocio Noble.