Darle la vuelta al mundo

Los integrantes de la querida familia Zapp, antes de completar el último tramo de su viaje que los tuvo 22 años dando la vuelta al mundo entero a bordo de un automóvil antiguo, brindaron una charla en Posadas sobre la importancia de perseguir los sueños en un relato repleto de anécdotas, motivación y experiencias. 

El destino decidió sacudir de improviso la rutina diaria de Posadas en una vida que se divide entre horarios laborales, movilizarse en presurosos colectivos, motos o autos, comer, descansar y volver a poner el despertador para enfrentar la siguiente jornada; pero para los viajeros Zapp fue otra situación más, parecida a otras, dentro de la ruta de viaje que decidieron armar y proteger hace 22 años como parte de un sueño. 

Tiempo atrás, la familia Zapp formada por Herman, Candelaria, y cuatro hijos, todos nacidos en diferentes países durante el viaje; emprendió el último tramo de su vuelta alrededor del mundo, y por ello apuntan llegar en los próximos días al Obelisco de Buenos Aires.  

Durante la primera parte de la pandemia del Covid-19, en 2020 se instalaron un tiempo en Brasil, aguardando el momento adecuado en que la situación sanitaria les asegure que iban a poder abrazarse tranquilamente con sus seres queridos que los esperan rebosantes de ansías del reencuentro.  

Hace días cruzaron la frontera entre Brasil y Misiones, y volvieron a pisar suelo argentino marcando sus calzados con la tierra colorada.

La magia del camino

Decía que el destino hizo lo suyo, porque el auto Graham Paige, fabricado en 1928 y que la familia utiliza desde el primer día de la aventura, presentó nuevas complicaciones técnicas, quizás en un intento de estirar el momento del regreso final.  

Así, la familia debió recurrir a algún auxilio mecánico en la capital misionera, y la situación azarosa derivó en una charla que brindaron de forma abierta y gratuita en el gimnasio La Aldea, cuyo propietario fue quién acercó a los Zapp a la reparación del Graham. 

En ese recibir y brindar ayuda, los Zapp estacionaron el vehículo, reliquia para los amantes de los fierros antiguos, frente a las instalaciones del gimnasio, y sonrieron a cada persona que se acercó para saludarlos con conocimiento previo de su historia, e incluso también a los curiosos que justo se encontraban caminando por allí. 

Sobre el capó del motor brillaban los ejemplares del libro que escribieron acerca del primer trayecto de su viaje, “Atrapa tu sueño”, publicado por primera vez en 2004 por la editorial “Tres Américas – Una Huella”. 

Además, recordaron que, durante su reciente estadía en Brasil, terminaron de escribir el segundo libro que será lanzado oficialmente en las próximas semanas aguardando el momento indicado para volver a Argentina. 

Las ganas de abrazar

Los Zapp recordaron sobre el inicio de la aventura que “mucha gente nos pregunta si nos pasó algo malo en ese momento que comenzamos el viaje, pero no, todo fue porque nos conocemos desde chicos, después nos pusimos de novios, crecimos, y siempre hablamos de que viajar con libertad era un sueño que íbamos a compartir”.  

En relación a los motivos del regreso a Argentina para darle un cierre a esta etapa, Herman contó que “para volver tuvimos en cuenta que ya habíamos dado la vuelta al mundo, teníamos que volver a casa, a nuestras familias, tenemos muchas cosas en la vida no solamente una, viajar fue una y ahora queremos otras cosas como ser estar con nuestras familias y amigos, pero seguramente en algún momento vamos a seguir viajando”. 

La idea era volver a Argentina en el 2020 para festejar la llegada y mi cumpleaños”, indicó Candelaria y agregó: “Entonces, queríamos llegar al Obelisco y poder estar con amigos, gente, viajeros, y abrazarnos, pero en ese momento eso no se podía por las restricciones y la pandemia. No se podía siquiera juntar gente para dar una charla, darnos un beso y abrazarnos”. 

“Queríamos festejar el viaje y el sueño cumplido, y cómo no se podía de la manera que lo pensamos, decidimos esperar para volver. Hubiera sido como un reencuentro incompleto”, redondeó. 

Al mismo tiempo, Herman señaló: “A mí me hubiera matado emocionalmente venir al país y no poder abrazar a nuestra gente, y otra cosa que me hubiera afectado mal es tener que quedarme obligadamente en mi casa, porque estuvimos más de 20 años viajando y moviéndonos por donde quisiéramos, y no poder salir es algo que psicológicamente me hubiera destruido. En Brasil teníamos un poco más de libertad por eso aprovechamos para quedarnos ahí”. 

Emociones compartidas

Consultados sobre las sensaciones que atraviesan cuando brindan una charla o ven las emociones que producen en otras personas que están en el límite de tomar una decisión de modificar sus vidas, Candelaria remarcó que “nosotros nos emocionamos como todos, yo siento una sensación media rara cuando vienen y nos abrazan con fuerzas, algunos lloran, y eso hace que una se dé cuenta de lo que hicimos, lo que representa el viaje”.  

“Cuando viajamos estamos concentrados en ver cómo vamos a hacer mañana y ahí no nos damos mucha cuenta de la dimensión del viaje o lo que se hizo, hasta que la gente viene y nos lo dice. También nos emocionamos mucho cuando vemos videos o fotos”, indicó y añadió: “Una señora me dijo que se emocionó en la charla por cómo nos miran nuestros hijos, con orgullo de lo que hicimos en familia. Y son cosas que por ahí no lo vemos en el momento porque en realidad lo estamos viviendo”. 

Por su parte, Herman contó: “Sentimos algo muy lindo porque la gente nos hace parte de sus sueños, nos cuentan sus experiencias, y así como muchísima gente nos ayuda es muy emotivo sentir que nosotros podemos ayudar a otros”. 

El cine como otra forma de viajar

Durante el cierre del encuentro en Posadas se estrenó el primer trabajo audiovisual del hijo mayorPampa, entusiasmado con la idea de encaminarse en el mundo del cine como otra forma de viajar.  

El corto presentado, de aproximadamente 10 minutos, contenía diversas imágenes de la familia rodeada de personas, paisajes, y animales de diferentes puntos del mundo, mientras se trazaba el recorrido de 22 años por los 5 continentes, y más de 100 países, en el mapa. 

Sobre la muestra de su primera producción audiovisual, Pampa señaló que “me sentí muy bien con el estreno del video, es algo que me emocionó, mostrarlo y escuchar como la gente lo aplaudía después de estar tanto tiempo haciéndolo sin saber si le iba a gustar a la gente, porque es algo que nunca se sabe hasta que realmente mostras lo que armaste”. 

Además, reconoció que “me encantaría poder encaminarme en lo que es el cine, estoy empezando poco a poco y algún día me gustaría poder hacer películas. Quiero escribir guiones y al mismo tiempo poder ser el director de mis propios guiones, para hacer películas que le gusten a la gente”.

Alimentar sueños 

En la charla que contó con un amplio público posadeño, de localidades cercanas y hasta por visitantes de la vecina Paraguay (cada uno con su propio sueño interno estallando de ganas de salir al sentir que el momento es ahora), los Zapp brindaron un resumen de lo que significó el viaje, en la busca de alcanzar los sueños propios, con una gran cantidad de detalles, anécdotas, frases motivacionales y aprendizajes del camino. 

Así, por ejemplo, entre varios momentos destacados, reconocieron que aprendieron a “viajar liviano” y deshacerse de ciertas cosas materiales cuando se complicaba trasladar el peso del auto sobrecargado a través de los botes o en caminos muy sinuosos. 

Además, resaltaron que, más allá de los paisajes de diferentes lugares, la primera relación con la que asocian a ciertos puntos del mundo, países y ciudades, son las caras de las personas y amistades que formaron en el camino. Y recordaron la importancia de valorar la ayuda desinteresada que fueron recibiendo, en miles de situaciones, por personas que solamente querían ser parte de ese sueño aportando un granito de arena. 

Diferencias

Por su parte, el mayor de los hijos contó que aprendió a ver que sus posesiones, juguetes en ese momento, podían parecer pocas si las comparaba con las de sus amigos de Estados Unidos; pero los mismos juguetes eran muchos en cantidad y nunca habían sido vistos por niños del continente africano. 

La charla de los Zapp se extendió por un extenso tiempo, que en el momento pareció más corto de lo que fue realmente, siendo absorbidos por los ojos soñadores de los presentes que recordaban los deseos que llevan años esperando ser perseguidos. Sabido es que todo niño crece con la ilusión de ser un deportista que consigue el triunfo para su equipo en el minuto final, o la cantante que hace delirar a miles de personas en un estadio, o los aventureros que realizan el viaje sin fecha de retorno para conocer otras culturas, paisajes y costumbres, con las palpitaciones de la naturaleza nómade. 

Todo fin lleva a otro principio

En Atrapa tu Sueño, Herman y Candelaria cuentan cómo salieron desde Buenos Aires (en el año 2000) con la idea inicial de viajar desde Argentina hasta Alaska con ahorros ajustados que debían aguantar seis meses. Intención que se modificó por las sorpresas del camino y se estiró en el tiempo depositado para terminar de cumplir el primer objetivo en tres años. 

A corta distancia de Alaska, punto final marcado en el mapa, tuvieron muchas dudas e incertidumbre porque no querían que el sueño acabara. Momento de pausa que les sirvió para reflexionar hasta encontrar la solución, el cierre de esa etapa significó la posibilidad de ampliar o sumar nuevos sueños. 

En el trayecto, por países de toda América, improvisaron soluciones para sortear las complicaciones que aparecían, como recurrir a la venta de pinturas y cuadros con los que cubrían algunos gastos. En algún punto, mientras vendían cuadernos se dieron cuenta que muchas personas les pedían que escriban algo en ellos, y así comenzaron a pasar a letras sus vivencias, lo que derivó en una suerte de génesis de lo que luego sería el primer libro oficial. 

Con el tiempo muchos lectores les hicieron saber que terminaron de tomar una postergada decisión en sus vidas, en la mayoría de los casos incluyendo renuncias a trabajos formales para emprender un anhelado viaje o hasta empresarios que abandonaron un importante cargo laboral, luego de leer el material distribuido. 

Las ganas de conocer lo que hay después del mar

Tras la publicación de Atrapa tu Sueño los Zapp decidieron recorrer toda Argentina. Luego, en 2008, siempre a bordo del Graham, partieron hacia América del Norte; en 2009 cruzaron a Australia. En Asia pasaron dos años, desde 2010 a 2012, mientras que en África estuvieron hasta el 2015. Desde ese momento hasta el 2019, recorrieron varios países de Europa. Allí, decidieron lanzar una campaña colaborativa para volver a América en un barco a vela. El viaje duró 20 días y unieron las Islas Canarias con la Guayana Francesa.  

Durante todo el recorrido, el Graham también tuvo que modificarse y adaptarse cuando pasó de llevar a dos personas a un total de seis por la aparición de los hijos. Pampa (el mayor de 19 años) nació en Carolina del Norte, Estados Unidos; le siguió Tehuel, el único nacido en Argentina. Luego, nació Paloma (14 años) en Canadá y, por último, Wallaby (12) en Australia. 

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